El chico de papel, el principito y otros cuentos

por Jonathan Mont

En algún lugar de este tétrico mundo y mientras el reloj marcaba las horas nocturas, un chico sentado en una vieja silla entre libros cuyo olor a moho hacían notar a cientos de kilometros su existencia, se lamentaba de aquel encuentro que tuvo hace años y recordó lo que su corazón le reclamó hasta que se convirtió en una estúpida bola de papel que maniobraba y torcia a su gusto. En sus manos, su corazón convertido en papel, se burlaba hasta que la luna se ocultaba y él esperaba ese instante para pensar en lo que dejó ir… en lo que nunca más volverá….

A unos cuantos pueblos de aquella enpolvada biblioteca, un principito de zapatos grandes preparaba su maleta para partir, había olvidado en algún lugar sus sentimientos y desde aquel verano que dejó de ver a su amor secreto los busca desesperadamente con la esperanza de que hicieran que esas mariposas regresen al lugar del que nunca debieron salir y liberarlo de aquella jaula teñida de melancolía amorosa…

Tres metros de él, una persona cuyos ojos hacían relucir su belleza, forjaba palabras con lo que sus manos encontraban, letras que sin forma ni color emanaban una alegría que pronto se convertía en un fugaz destello de amor…

Mientras tanto, yo trataba de reparar el corazón del chico de papel, enfrascar los sentimientos del principito e inhalar las palabras que me recordaban algo que había olvidado y que se refugiaba en un disfraz de ilusión, algo que nunca pensé encontrar, algo que muchos llaman amor.